free web hosting | free website | Business WebSite Hosting | Free Website Submission | shopping cart | php hosting

 

La página de un americano,  latino, uruguayo,  sanducero,  batllista y libertario

Actualización Jueves, 02 Junio 2005

La Caída de los Dioses

 

Los holandeses han sufrido de dioses, más aún su historia reciente parece hecha en contra de ellos. Su lucha en contra del Atlántico Norte y la tierra ganada al mar es una lucha en contra del orden natural. Se diría de ellos que están desvirgados de dioses. Acaban de votar en contra de una Constitución Europea en una forma en que seguramente hace meses que lo habrían decidido, pero que ahora, en la concreción del instante final, suena muy fuerte.

Antes, los franceses habrían parido una peligrosa decisión, seguir siendo ellos. Al parecer no hubo lideres decisivos, travesura de excluidos que hubieran aprovechado el momento para apretarle la cincha al régimen, juntarle las cuentas y hacerle balance, después de dejarlo madurar al calor de su propio embeleso endrogado.

Y los datos del sistema político confunden aún más: Le Pen y la izquierda, lo cual suma al escenario -y ahora sí- la trampa partidocrática del izquierda derecha por la cual una le hace los mandados a la otra para perpetuarse en la engañifa. (Esto habla de la prostitución y esclavitud de universidades y académicos que en vez de transparentar el poder del pueblo en una democracia moderna, atina a comer de la mano partidócrata, legitimándola).

Los datos llevan a muchos instantes en que los comunes -al venderse y comprarse servicios y bienes, el comentario de la señora de la esquina al panadero- ya estaba iniciándose una decisión disgustada acerca del rumbo del gobierno y de la situación en general.

Los pueblos no son economistas, ni estudian normalmente economía política, pero son los conejitos de indias de todos los ministros de economía y aprenden por sensación epidérmica y transmiten de abuelos a nietos indicios de bienestar y -otros, inasibles quizás- de peligro. No lo verbalizan claramente ni organizan un simposio para interrogarse acerca de si una unidad monetaria es un buen mecanismo de defensa.

Los franceses olieron el peligro y los holandeses se acordaron que cuando ponían los muertos por Holanda Europa no estaba.

El Señor Chirac imagina una mejor solución para el paraíso perdido de De Gaulle, y su solución cultural era buena para un mundo gaullista. Pero ni el mundo sabe quien es De Gaulle, tampoco se acuerda de si hubo un tiempo De Gaulle y el resto del planeta va para el otro lado de donde va el Señor Chirac. Desde China a Oklahoma y desde Ushuaia a Vladivostok los pueblos disgustan de autorictas y lloran por íconos de la NBA, del rock, de su Madonna local, van al cine, saben que Bill Gates no es quien es porque lo ayudó algún dios ni algún primer ministro o monarca, entienden que la educación es el camino y no favores de salvación de Herr Ratzinger ni puestuchos en el servicio público. Es la libertad, no la antigua de no morirse de hambre, es la libertad de la novedad, no para aquellos condecorados de guerras sino para aquellos rendidos en la paz mundial desde hace más de dos generaciones.

El planeta va hacia unas mil o mil quinientas identidades culturales definidas por territorio y tiempo, tan importante lo uno -el ser se expresa en un lugar- como el otro -somos más parecidos a nuestro tiempo que a nuestros padres-. Esto va a ser un grave problema dado que sólo existen a hoy sólo doscientos países y la globalización de la economía de los recursos presionan hacia standares únicos. Esto se hará seguramente por el tiempo que vendrá, un mínimo standard de sobrevivencia global -prohibición del incesto, no matarás a nadie, respeto a la libertad y diversidad ajena- y un gran comercio libre donde mi libertad como consumidor no choque con voracidades fiscalistas de estados nacionales y sus burocracias beneficiarias.

Pero adonde no va el tiempo es hacia uniformidades ni hacia absolutos identificatorios culturales metidos con fórceps a las masas. No es justo que me cobren una bandera al costo de saquearme los bolsillos, porque me cobran una identidad en beneficio de quienes quieren ser mis amos. El mundo no va hacia mayor autoridad, al revés, tampoco va hacia "la libertad de las masas", el mundo va hacia la libertad de cada uno de nosotros, el refuerzo a las propias decisiones basada en una abundancia de información acerca de experiencias ajenas. Y esto hoy es posible por dos grandes culpables: la ciencia y la tecnología. Sabiendo yo como piensan -no sólo mis vecinos sino casi cualquier otra persona sobre el planeta- puedo decidir que hacer. Esta es una de las más asombrosas revoluciones del tiempo presente, una inmensa puerta hacia nuevas libertades impensadas que nunca se me hubieran ocurrido, tiempo perdido por mi ignorancia pero que ahora está disponible para ser utilizado.

Albert Speer soñaba un Nuremberg para doscientas cuarenta mil personas, hoy el gran desafío es diseñar un hábitat para una pareja que quiera tener hijos, es "negocio" vender diversidad.

La Caída de los Dioses es una teocracia replegada sobre sí misma, autista y cismática, plagada de códigos eurocentristas que termina por elegirse a si misma a pesar de desentenderse con el resto de los buenos cristianos.

Y la Caída de los Dioses fue en secuencia sorprendente, Ratzinger Papa, la caída del Canciller, el Non francés, el rechazo absoluto holandés, la monarquía Borbón colgada del pincel, desfinanciada en el corto plazo, ya no en el mediano plazo; y los gritos en el silencio de Italia y la pregunta de quien se hará cargo de su default.

¿Cual fue el error?. El error es someter la realidad a la voluntad política. El nuevo primer ministro francés lo acaba de comentar afirmándose en el antiguo régimen, es el mismo error de un formato cultural perimido que no acierta a entender el papel que el caos juega en el universo conocido. Miran el planeta estos nuevos monarcas y cortesanos y se preguntan ¿que hacemos? pero no saben el que es. Es caos, mayoritariamente, les contesta la realidad, pero ellos insisten en desinformarse, presionar, sobornar, edulcorar, mediocrizar, denostar, mercerizar la realidad con sus informantes, sus soplones, sus policías, sus politicólogos, sus empresarios subsidiados y alquilados, sus catedráticos, reprimir a los pueblos.

No hay que tomar nota, ni darse por enterado de la realidad, hay que someterse. Cuando el autor de esta web solicitaba a los aprendices de brujo Julio María Sanguinetti Coirolo y al francés Ariel Davrieux que no sometieran la realidad a sus imposiciones autistas y que devaluaran cuando Brasil se defendió de la penetración china en 1999, caídos los "tigres asiáticos" el año anterior, respondieron como hoy responde Chirac, y tan sólo tres años después la República perdió la mitad de su PBI.

¿Y después que quedaba por hacer?. ¿Encarcelar a endrogados fanáticos por genocidio económico, con un 51.4% de los niños menores de seis años en la pobreza, la peor de las hipotecas?. No nacería otro Bill Gates.

Los aculturados cantaban la rima de su conformismo y ante el peligro se acentuaron en el error, -acto puramente mágico- porque los pueblos son conejitos.

El euro fue una buena campaña publicitaria, y si vamos a las viejas lecciones de la economía política, más que un velo de la economía se ha vuelto un encubridor de ella. Los pueblos quieren trabajar, emprender cosas, producir, vender su trabajo, porque la venta de trabajo es una transmisión de identidad y valores culturales, mensajes y abjuran de aquellas aguas quietas de libertad recortada donde nos eligen por tranquilos, anclados en el medio de la tormenta y conformes.

Una señora teje y mira la televisión, noticiero, hambre en Africa y ella, empleada de una cooperativa láctea hace tan sólo horas que le notificaron no producir más de la cuota establecida, directamente no entiende el sistema. Y comienza la sospecha, comienza a sospechar cómo los que someten la economía a su voluntad no ven ese noticiero y el sistema se le empieza a antojar sospechoso, y de aquí que a Chirac lo derribó la sospecha, no la certeza. Los franceses le sospecharon. Le sospecharon un mundo resguardado sólo para ellos, con soluciones tan sólo para ellos, una bella organización del mundo, sólo para ellos, entonces, ellos, ¿en qué contaban?. ¿En el mundo de Chirac?.

Marx estudió las relaciones de explotación. El marxismo hizo de ello no sólo una cosmogonía sino -además- una religión laica. Una ventana muy chica para aprender. Los pueblos no son un bolsillo para llenar, un estómago para conformar, una vida para que ellos la vivan, a veces sospechan, peligran, pero sospechan de otros y mejores tiempos, no tan buenos, pero más vivibles, tiempos peligrosos, interesantes, donde descubrirse.

 

 

comentarios    

por una sociedad con leyes

pero sin autoridades