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La página de un americano,  latino, uruguayo,  sanducero,  batllista y libertario  

Miércoles, 18 de Septiembre de 2002   Actualizado a las 13:32

 
Caballería Criolla de la Oposición Social al Régimen desfila frente al Parlamento en Montevideo el 16 Abril 2002 preámbulo del Acto del Obelisco

los proyectos geopolíticos

el proyecto artiguista

Un lugar común de la historia uruguaya, o de quienes la escribieron, con algunas excepciones, es la apropiación que la República Oriental del Uruguay hace de la figura y gesta histórica del Protector de los Pueblos Libres, General José Artigas. Y es precisamente la existencia de la República Oriental del Uruguay seña inequívoca de la derrota del proyecto artiguista.

La escuela uruguaya enseña que Artigas es un héroe nacional, por cierto que lo es, pero él jamás pensó que la nación sería la Banda Oriental. La Nación era América, y luchó desde la Liga Federal para lograr afianzar "el sistema de los pueblos libres" .

En oficio al Libertador San Martín, por entonces Gobernador de Cuyo, quién preparaba el Ejército de los Andes, Artigas le escribe: "Acabo de recibir una posta extraordinaria de la Municipalidad de Buenos Aires, oficiándome que aquel Pueblo enérgico ha depuesto a los tiranos y recuperado su libertad el 18 del corriente. En consecuencia ha terminado la guerra civil. Celebremos este momento afortunado como el apoyo de nuestra libertad naciente. Esforcémonos por consecuencia enlazando los Pueblos íntimamente y depositando en ellos aquella confianza que haga respetable sus derechos y virtudes".

"Para Artigas, -dice Reyes Abadie en la Revista Geopolítica, No.3 pág.16,- por lo demás, el plan de defensa de la llave estratégica del Plata que era la Banda Oriental, formaba parte del plan general de la guerra por la Independencia Americana, supremo objetivo que nunca escapó a su programa de Libertador. Así lo dice en oficio del 13 de abril de 1812 a la Junta paraguaya: "No lo dude V.S.: este es el último esfuerzo en la América del Sur; aquí se va a fijar su destino... Con desprenderse V.S. de 500 hombres sólo hasta las Misiones, estos quedarán allí de guarnición, según mi plan, y yo entonces no me veré en la necesidad de desprenderme de otra tanta fuerza, y podré marchar con la bastante sobre Montevideo y sobre el grueso del ejército portugués". "Yo sé muy bien que la señal de ataque que yo de es la última que va a oírse en obsequio de la libertad. Momento terrible, pero muy glorioso, señor, se lo aseguramos! Cómo doblarán las rodillas los déspotas!. Que grado de grandeza no tomarán nuestras armas, para arrancar, con otro sólo golpe, la cadena que mantienen los opresores del Perú!.”

Reyes Abadie continúa en su artículo "Visión Geopolítica de Artigas": "Este ámbito de la visión integradora de Artigas abarcaba, pues, dos regiones de rasgos propios y definidos: la mediterránea, de economía minera, agrícola y artesanal, articulada en el Paraná por el puerto fluvial de Santa Fé; y la del Litoral, agrícola ganadera, desde los yerbatales y estancias paraguayas y misioneras hasta la mesopotamia y la campaña oriental; y un puerto trasatlántico: Montevideo".(...) "La dura pero esclarecedora conciencia de la contradicción histórica de un Uruguay ensimismado, aislado, y ajeno a su destino de partícipe en la comunidad del plata, recupera así, desde la evidencia misma de los hechos, el artiguismo, como única interpretación con vigencia, capaz de fundar la construcción del porvenir. Son las exigencias mas primarias del desarrollo nacional las que derogan el esquema, querido pero ilusorio, de una "Suiza de América"

El proyecto artiguista supera al Uruguay, sencillamente lo trasciende. Basta recordar como Montevideo recibió a Lecor bajo palio y con honores, para no equivocarse en la interpretación histórica. Antes se dijo que las metrópolis son las cicatrices del colonialismo y ahora del neocolonialismo. Artigas tuvo claro que la integración del espacio interno es la clave de la autonomía y el desarrollo, como buen militar que era, y como mejor estratega. Siempre estableció sus cuarteles en el medio del espacio que intentaba integrar: Paysandú, y luego Purificación.

El "Sistema de los Pueblos Libres" era la referencia a los poblados, que en uso de su autonomía formaban la soberanía de una provincia, y estos representantes provinciales adherían a la Liga Federal. Pero, quizas también sea este mismo hecho tan obvio, que pasa desapercibido del ideario del Caudillo. La soberanía de los pueblos por él referida no es la entelequia de los constitucionalistas europeos posteriores, donde el "pueblo" es un concepto abstracto. El pueblo eran los poblados, villas y ciudades, que con su organización en cabildos, eran soberanos. Sumamente ilustrativa de esta dimensión concreta de los "pueblos" es la convocatoria que el Caudillo hizo para el "Congreso de Oriente" o también denominado del "Arroyo de la China". El 13 de marzo de 1815 Artigas comunicaba a Andresito quien era Comandante General de las Misiones: "Por el conducto del Gobernador de Corrientes, puse a usted, hace tres días, las circulares para que mande cada pueblo su diputado indio al Arroyo de la China. Usted dejará a los pueblos en plena libertad para elegirlos a su satisfacción, pero cuidando que sean hombres de bien y de alguna capacidad para resolver lo conveniente".

El representante del pueblo indio de Santa Lucía ante el primer congreso correntino, Congreso popular que comenzó sus sesiones el 11 de junio de 1814, llevó un pliego de instrucciones de la Asamblea del vecindario que decía "Art.1. Piden los naturales de este pueblo, su Libertad" y luego seguían las otras seis reclamaciones. Salvador Cabral dice, refiriéndose a los representantes de la "clase principal" correntina. "Jamás podrían permitir semejante Congreso, y con semejantes igualdades sociales. Ahora se veía claro que el artiguismo significaba Revolución, no solo nacional, sino social y como toda revolución real y no solamente declarativa, los afectados no se retiran del escenario histórico sin antes defender sus intereses combatiendo", y continúa, más adelante, este autor correntino, "Indios legisladores, expropiando los campos de ricos hacendados de sangre española. Imaginarse ese grandioso espectáculo, horrorizaba los cráneos prudentes de los porteñistas. De allí nacía la necesidad imperiosa que tenían "los patricios" de derrocar el poder artiguista".

El artiguismo hacía la integración del territorio a partir del valor soberanía, pero en su acepción concreta, no la entelequia importada en que la "soberanía de los pueblos" son los mecanismos para recortar la voluntad popular. El "adorador entero de la soberanía de los pueblos" sabía a lo que se refería: "No hay que invertir el orden de la justicia. Mirar por los infelices y no desampararlos sin más delito que su miseria. Es preciso borrar esos excesos del despotismo. Todo hombre es igual en presencia de la ley. Olvidemos esa maldita costumbre que los engrandecimientos nacen de la cuna" escribiría a José de Silva el 9 de abril de 1815.

La cuestión es entre la libertad y el despotismo, decía Artigas. La cuestión es entre civilización y barbarie decía Mitre, quien en carta a Vicente Fidel Lopez le confiesa: "Los dos, usted y yo, hemos tenido la misma predilección por las grandes figuras y las mismas repulsiones contra los bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente".

Triunfaron los "civilizados", los aculturados. Artigas y San martín murieron en lejanos exilios. El Dr. Francia, otro integrador del espacio interno sufrió la constante hostilidad de los civilizados hasta que, con la infame Guerra de la Triple Alianza, se derrumbaba el Paraguay. Rosas, otro integrador del espacio interno, fue vencido desde la misma Montevideo por las mismas "potencias civilizadas".

Todos los que intentaron articular LatinoAmerica desde su espacio interno, fueron derrotados. Lo que nunca podrán explicar los "civilizados", los aculturados, es como fue que se inició la grandeza de Rusia y de los Estados Unidos. Ellos articularon su espacio interno: el ferrocarril transiberiano y el ferrocarril Nueva York- Los Angeles.


el proyecto batllista


Ya resuelta la cuestión de la soberanía nacional, con la derrota del íntegro proyecto artiguista, con la de la República Oriental del Uruguay y su Constitución formal como Estado en 1830, se suceden sesenta años en que la Banda Oriental navega como puede ante los otros dos embates imperialistas que conmoverían estas tierras; la Guerra Grande donde Francia, Gran Bretaña, Brasil y Montevideo derrotan a Rosas, dictador argentino pero integrador del espacio interno como ya esta dicho; y la guerra de la Triple Alianza donde coaligados el Brasil, el mitrismo argentino y el florismo en el Uruguay derrotan al Paraguay de Solano López en una guerra sangrienta y provocada por la Gran Bretaña en la aplicación de su política de balcanización, de la cual el derrotado no se recupera jamás.

El período militarista con Latorre -el verdadero forjador del Estado Uruguayo- ubica al Uruguay en la "pax británnica" convirtiéndose en proveedor de "productos del país" y comprador de manufacturas inglesas se consolida el centralismo montevideano y se desarrollan las actividades "en paz" del comercio importador/exportador, y del país es visto por los "tenderos", al decir de Salvador Cabral en su libro "Artigas y la Patria Grande" , como la realización de sus esperanzas. Con las obras públicas comienza el desarrollo radial con centro en Montevideo, como articulador de un territorio del cual extraía productos para el mercado de ultramar y sobre el cual dominaba, sin reciprocidad alguna.

  Como la ecuación económica dejaba fuera al llamado "pobrerío rural" se suceden revoluciones desde el territorio hacia Montevideo y represalias desde Montevideo hacia un "afuera" todavía indómito.

  La guerra de 1904 se señala como la consolidación definitiva del "modelo urbano" en el país y en el inicio del lento crecimiento de la clientela beneficiaria macrocefálica. Pero asimismo, sobre esta realidad convulsionada nace un movimiento dentro del partido de Gobierno, el Colorado, denominado "Batllismo", que es el segundo proyecto integral de país, el que definió sus líneas desde "El Día", el diario de Batlle. Este, convertido en Jefe Civil del Partido Colorado por la derrota de Aparicio Saravia, impuso "tempos" de enunciación y realización de su proyecto, los que eran lentos para sus partidarios pero, a lo menos, "inquietantes" para sus opositores.

El primer gobierno de Batlle fue muy prudente y medido en sus realizaciones de gobierno, pero muy fermental en la enunciación de sus posiciones, tanto desde su diario como desde las tribunas partidarias.

  Dicen Barran y Nahum, refiriéndose a un período mas extenso de tiempo: "Esta veta jacobina, este "verbalismo revolucionario, sincero, empero, pocas veces plasmo en ataques concretos al orden establecido por cuanto una cosa fue "El día" y otra mas mensurada y prudente Batlle y su gabinete". Y continuan, en su libro "Batlle, los estancieros y el imperio Británico, T.II, pag.49, "El tono jacobino era el ropaje del reformismo. Ese ropaje cumplió dos funciones: por un lado la veta jacobina y libertaria actuo como el gran aglutinador entre el elenco político reformista y parte importante de la masa popular montevideana; por el otro lado, los "excesos" doctrinarios asustaron a las clases conservadoras tanto mas que los circunspectos actos de gobierno. Es probable que esta haya sido, ¿porque no?, una ideología "pequeño burguesa", pero los ricos sintieron en algún momento el presentimiento del diablo, de la "tempestad populachera", al decir del órgano periodístico católico en noviembre de 1910" .

  ¿Cuales eran estos enunciados ideológicos que despertaban reacciones tan variadas?.

  a. el cuestionamiento de la guerra, hecho por el mismo Batlle en la Segunda Conferencia de Paz de la Haya en 1907, cuando encabezando la delegación compatriota presentó la propuesta de una alianza para el arbitraje obligatorio: una vez que diez naciones, cinco de las cuales tuvieran por lo menos una población de 25 millones de habitantes, hubieran acordado someter sus disputas a arbitraje "tendrán derecho de formar una alianza con el propósito de examinar los desacuerdos y disputas que puedan sugerir entre otros países e intervenir cuando parezca ventajoso asegurar la mas justa solución". Todas las naciones que aceptaran el arbitraje obligatorio podían unirse a la alianza cuya intención era abolir los males de la guerra". Batlle al hablar ante la Conferencia recordó que "Ya que tantas alianzas se han hecho para imponer la arbitrariedad, se podría muy bien hacer una para imponer la justicia". Según Vagner, al que hemos seguido hasta aquí, Batlle pensaba que si el resto del mundo no estaba pronto para estas ideas, América sí lo estaba.

b. para ambientar lo que Real de Azúa llamaría "una concepción romántico-anárquica-naturalista, un poco a lo Ibsen, del individuo y de las construcciones sociales" la propaganda anticlerical de "El Dia" fue clara: "La ciencia conoce el bacilo religioso y conoce también el medio de asegurar a la Humanidad una perfecta inmunidad. El embrutecimiento mediante el fanatismo religioso y la superstición clerical esta neutralizado por la luz de las escuelas laicas. Pronto liquidaremos el último vínculo entre el Estado y la Iglesia para asegurar de este modo la grandeza de la sociedad y la familia, comprometida por la acción funesta de los que, como el clero católico, abominan de las dignidades familiares y solo se preocupan de la sociedad para oprimirla y explotarla. Nuestro pueblo ilustrado acerca de la farsa clerical, se ha redimido del yugo de los viejos ídolos", (El Dia 5.1.14). Ya en 1985, cuando Idiarte Borda busca obtener la creación del arzobispado, Batlle mismo fue tajante "Sobre este recargo del presupuesto probablemente no ha pensado el Sr. Idiarte Borda. El no sabe lo que es echarle cuentas a un pobre país como el nuestro un arzobispo y dos obispos. Hay que pegarles a cada uno de estos señores sueldos enormes, que darles buena casa, secretarios, ayudantes de todo tipo, nuevas curias. Después hay que consentirles que por ahí fabriquen nuevos seminarios y que nos llenen el país de curitas. Por último habrá que consentirle al señor arzobispo quien sabe que derroches..."(El Dia 3.5.895).

  c. Las concepciones culturales del Batllismo tendían a enfrentar a la Iglesia y su milenaria dominación, en una batalla que sería decisiva. Domingo Arena describía así las ideas de Batlle: "Lo que no podía soportar... era ninguna religión positiva, sobre todo la católica, por creer que todas y especialmente la última, solo sirven para nublar la conciencia del pueblo... la doctrina... de Cristo... era (la) mas conservadora y retrógrada, ya que proclamaba que las bienandanzas del cielo serían para los desamparados, lo que afirmaba sobre bases inconmovibles la explotación capitalista". "El Día" denunciaba "la nueva liga-patronal-católica-blanca" viendo en ella "una especie de santa alianza de todos los conservadores de viejo coturno". El diputado batllista José Pedro Bellán, en su novela "Doñarramona" destacada lo esencial al referir que la religión católica era predicadora del oscurantismo intelectual, de la sumisión de los humildes y de la represión sexual contra natura. El mismo Batlle según refiere Barran y Nahum "tuvo tiempo mientras ejercía la Presidencia o se lo buscó para escribir numerosos artículos en "El Día" acerca del infierno terrible al cual "el buen dios" católico enviaba a los pecadores; sobre las ventajas de la moral laica frente a la religiosa que contaba en su haber "la Santa Bartolomé y la Inquisición", poniendo al descubrimiento las contradicciones del relato evangélico, la 'ingenuidad' de San José y la 'verdadera' conducta de la Virgen; denunciando la educación católica que 'convertía a los niños en idiotas' y al clero con sus 'brazos blancos y regordetes, casi femeninos' sólo servía para nublar la conciencia del pueblo".

d. El batllismo fue un proyecto que comenzó con una nueva moral, apoyada en el conocimiento científico y la liberación de los prejuicios de los dominadores del sistema cultural de entonces. Hoy, como ayer, la batalla por la liberación se comienza a dar por los valores: así, el proyecto batllista destruyó el poder del clero católico, -la vieja iglesia del genocidio de la propia Conquista- y, con sus nuevas propuestas acorraló al dogma anticientífico. Batlle envió a Arena un ejemplar del libro de Naquet "L'Union libre", cuya tesis era que hombres y mujeres vivieran juntos sin matrimonio legal y se separaran también sin complicaciones legales, cuando el vivir juntos hubiera dejado de ser atractivo. "El Dia" no debía apoyar todo el libro, "aunque a mi me parece muy razonable"," por el mal que puede ser interpretado en el primer momento" pero podía publicar extractos como una exposición de las ideas francesas mas avanzadas sobre el tema", según refiere Milton Vanger en su libro "El país modelo", ARCA/EBO,1983, pag.57.

e. Hacia la liberación de la mujer se marchó intentando derribar los "convencionalismos sociales, muchas veces estúpidos", creando la Sección Femenina de Enseñanza Secundaria y Preparatoria, propugnando el voto femenino y los mas amplios derechos políticos, porque se consideraba a la mujer una "oprimida del hogar".

f. "Hay que poner mano firme en esas cosas. nos dejamos sacar la plata como unos bobos. y no me refiero a los seguros solamente, sino a toda compañía cuyos capitalistas residan fuera del país. En cuanto a los seguros ¿porque no había de crear el Estado un banco de seguros?. No da tan buenos resultados el Banco de la República?" escribía Batlle desde París a Arena, el 3.1.908. Las nacionalizaciones de compañías extranjeras y estatizaciones de compañías locales fue el principio del Batllismo, desde que el estado debía apropiarse de gran parte o casi todas las fortunas. El 26 de abril de 1911 se presentó el proyecto de monopolio de los seguros y la creación del Banco, los proyectos sobre las compañías telefónicas en 1913, sobre las compañías tranviarias en 1911, el proyecto de 1 de junio sobre ferrocarriles "económicos", la compra de buques para la marina nacional, y la industria de carnes y el proyecto de frigorífico mixto, la estatización y aumento de capital del Banco de la República, la creación de las Usinas Eléctricas del Estado, del Instituto de Pesca, del Instituto de Geología y Perforaciones, del Instituto de Química Industrial, el proyectado monopolio de la fabricación de alcohol, la estatización del Banco Hipotecario, son otros tantos instrumentos de la política general de utilizar al Estado para controlar o directamente gestionar el negocio de compañías extrajeras, expropiándolas o monopolizando la actividad. El editorial de "El Dia" del 6 de junio de 1911 fue según Barran y Nahum "'preciso': "... la situación de nuestro país... en cuanto a la vida económica... se caracteriza, a la manera de las factorías coloniales, como una región destinada a ser explotada desde lejos por el capital extranjero... con menoscabo de nuestros más vitales intereses".(Ob. cit.T.IV.pag.35).

g. sobre la "cuestión social" el Batllismo se inclinó decididamente por los obreros. El 23 de mayo de 1911, Angel Falco se dirigió a Batlle quien estaba en uno de los balcones de Casa de Gobierno, en estos términos: "Ciudadano Batlle y Ordoñez: El pueblo, que os conoce, espera de vos que sabráis mantener la actitud de siempre en esta emergencia, ante la batalla que se esta librando entre los huelguistas y las empresas (tranviarias); de Vos, que habéis guiado al país por sendas de libertad... en la conquista de los derechos universales y de justicia social: Vos no podéis permanecer extraño a este movimiento...", a lo cual Batlle respondió: "Las leyes y el orden que estoy obligado a mantener por deber de mi cargo, no me permiten tomar una participación activa en vuestra contienda. Soy el encargado de hacer cumplir el orden y los derechos de todos los ciudadanos... y por lo tanto, el Gobierno garantizará vuestros derechos mientras os mantengáis dentro del terreno de la legalidad. Organizaos, uníos y tratad de conquistar el mejoramiento de vuestras condiciones económicas, que podéis estar seguros que en el Gobierno no tendréis nunca un enemigo, mientras respetéis el orden y las leyes" (según Barran y Nahum, ob.cit.T.4,59). Esta actitud concreta vale mas que reseñar los proyectos de ley de ocho horas, de vivienda obrera, de la reorganización y los nuevos cometidos de la Oficina del Trabajo. Batlle preferiría la denominación de "obrerismo" para el Batllismo.

h. las siempre tensas relaciones del Batllismo con los grandes latifundistas durante las casi tres décadas de aplicación de la línea batllista originaria, desde 1905 hasta el golpe de estado de Terra en 1933, marcaron indeleblemente la posterior historia de este país. La resultante de estas luchas fue el macrocefalismo montevideano y la consolidación de la "estancia cimarrona" por el pacto no firmado ni declarado en los hechos que gustamos denominar "de la carne barata", pacto que implicaría el posterior estancamiento cuya consolidación presenciamos en nuestros días. El Batllismo creo el cinturón granjero abastecedor de Montevideo, en su preferencia por "refinar (los ganados) mas y mejor y sacar partido de esos costosos esfuerzos haciendo en la estancia un poco de granja" según expresara Arena en 1908 ante un grupo de estancieros de Tacuarembó. Pero comenzó su obra desde las ciudades hacia el territorio, como la ley de colonización de 22 de enero de 1913 para eliminar el pauperismo de los ejidos de los pueblos.

Entronizado en el medio del territorio, el latifundismo planteó una lucha feroz, de la cual es historia bastante la obra "Batlle, los estancieros y el imperio británico" de los ya referidos Barran y Nahum.

El impulso Batllista y el freno del golpe de Estado de 1933, -cuando anteriormente el "alto de Viera" fue solo el prolegómeno de la reacción- hicieron ese equilibrio amargo entre el latifundio que permitió transferencias de la renta agraria a cambio de no tocar los privilegios de la tenencia, lo cual lo hizo dominante en el medio rural por su mayor competitividad al tener costos bajísimos; y permanente, porque la ciudad de Montevideo recibía el desempleo provocado por el mismo latifundio, desempleo que era pago con la renta agraria transferida. Este "pacto" tácito al que llegaron las respectivas fuerzas luego de enconadas y la utilización de fuerzas políticas que encarnaron estas realidades: las fracciones terristas y herrerista de ambos partidos fue la línea de reaseguro del latifundismo, y el Batllismo neto y el Partido Nacional Independiente, fueron los elementos progresistas.

 

el proyecto neobatllista

 

Durante el mismo gobierno de Luis Batlle resurgieron, en equilibrio inestable, las mismas fuerzas, si bien el modelo industrialista sustitutivo de exportaciones financiado por la renta agraria fue un corte en diagonal que impidió el directo enfrentamiento. Dijo en discurso pronunciado el 10 de octubre de 1948 en el acto de inauguración de la Exposición Industrial y Agraria en Paysandú: "Salimos en el país a hacer nuestras pequeñas industrias, desafiando las ricas e inmensas industrias del mundo entero.(...) Era preocupación de todos los gobernantes del pueblo trabajador que Montevideo no se transformara en absorbedor de todas las energías; hacia Montevideo querían y quieren ir todos los que trabajan, porque Montevideo los deslumbra, porque Montevideo es el lugar aparente de todas las riquezas, y los hombres de gobierno, los hombres dirigentes de las sociedades en los distintos planos en que actúan, y el pueblo mismo ha estado reclamado contra este centralismo y ha estado esperando que se destruyera este centralismo de beneficio de la economía del país; al ir desparramado esas industrias del país se da un paso seguro y fuerte como es el de este caso el de Paysandú". Y continuaba, aclarando la contradicción esencial que pesaba sobre el país: "Queremos la riqueza, pero la riqueza la queremos para el país.(...) Con esto no quiero que mis palabras sean una amenaza para el capitalismo, pero si los capitalistas creen que vienen a hacer esto para hacer que ellos sean ricos y el pueblo pobre, están equivocados, ademas, justo es decir que los capitalistas o sea los que aportan el capital han demostrado en este momento lealtad en esta lucha. Pudieron haber seguido con sus industrias agrarias, pudieron haber invertido su dinero en títulos del Estado".

El problema de la "lealtad' de los latifundistas para industrializar el interior del territorio y descentralizar Montevideo era el cuestionamiento del "pacto histórico": las reformas sociales y la redistribución de la renta agraria mediante la ocupación ficticia para Montevideo era lo aceptado, pero el interior era para los latifundistas que, convertidos en grandes invernadores, lucraban sobre los medianos y pequeños criadores.

A pesar del corte en diagonal con que Luis Batlle intentó corregir las evidentes injusticias no solo de la distribución territorial, sino de los trabajadores de los sectores reales que resultaban explotados por el resto del sistema, no hubo modificación de la realidad. A pesar de los intentos de cambios múltiples, del esfuerzo en la sustitución de importaciones, de los polos de desarrollo, de la creación de agroindustrias, todo a pesar de dejar resultados valiosos y concretos, fue vano contra el "pacto histórico" que operaba como "tenaza" doméstica: la Unión Blanca y Democrática, elemento oligárquico, y las presiones de un sistema casi agotado, darían por tierra con el intento neobatllista en noviembre de 1958.

German D'Elia, en su obra "El Uruguay Neobatllista" hace un agudo enfoque al finalizar: "En Montevideo, la UBD se constituyó en el polo de atracciones de los sectores medios que, afectados por la inflación, evolucionaron hacia una actitud conservadora esperando la anunciada estabilización. Si tomamos en consideración que un altísimo porcentaje de estudiantes universitarios procede de los sectores medios, es dable pensar que el agudo enfrentamiento estudiantil con el gobierno por la Ley Orgánica, gravitó con idéntico contenido a nivel electoral y en ese plano también la UBD parece haber sido la beneficiaria. A nivel de los sectores obreros y populares, la actitud no fue disímil, lo que confirma nuestro juicio de que frente a la inestabilidad existente la actitud electoral fue contraria a todo cambio de estructuras, buscando la salida en un cambio de hombres". (pag.104).

Quedó el intento de un gran hombre que proclamaba: "El gobierno no está para defender a los ricos, sino para defender al pueblo, que es la verdadera fuerza del país... porque es una verdad que no la puedo callar, que los hombres que tienen demasiado y están rodeados por necesitados, me incomodan. Me incomodan y a esos los tengo como enemigos de la sociedad, (Discurso en El Pintado, Artigas, 30.5.49) y en el Mensaje a la Asamblea General, (15.2.51), clarificaba su idea participativa y cogestionaria: "La paz social se ha de encontrar cuando se haga participar a los empleados y obreros de la riqueza que producen con su trabajo y estas conquistas serán orden en lo social y paz en lo político y progreso en lo económico".

 

 

 

 

 

 

 

 

"Es preciso borrar esos excesos del despotismo. Todo hombre es igual en presencia de la ley. Olvidemos esa maldita costumbre que los engrandecimientos nacen de la cuna" escribiría a José de Silva el 9 de abril de 1815.

 

ARTIGAS Y PAYSANDÚ. 1815. "Es pueblo de indios que está sobre la costa oriental del Uruguay (... ) Se puede regular su población de veinticinco vecinos, la mayor parte de indios cristianizados; sus casas a excepción de cinco o seis, todas son de paja. ( ... ) pero ahora hay un Comandante Militar, y aunque un pueblo tan infeliz, tiene el honor de ser interinamente la Capital de los orientales, por hallarse en ella su Jefe y toda la plana mayor, con los Diputados de los demás pueblos". Dámaso Antonio Larrañaga, "Viaje de Montevideo a Paysandú", 5 de junio de 1815.

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por una sociedad con leyes

pero sin autoridades