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el caso rattin

Los Ediles de la Junta Departamental se mantuvieron en "omisión contumacial a los deberes de su cargo" al no investigar el Caso Rattin y anular la "transacción" ruinosa. Algunos Ediles no fueron propuestos por sus sectores políticos a una reelección en sus cargos.

 
 

  ABSUELTO.

 A pesar que "la Fiscal Dora Domenech solicitó el miércoles 15 al Tribunal de Apelaciones ratificar la condena al periodista a cinco meses de prisión, confirmando de esa manera la sentencia dictada en los Tribunales de Paysandú, por la Fiscal Graciela Perazza Furlán y la jueza Dolores Sánchez""el Tribunal de Apelaciones de 2º Turno, el jueves 21 por unanimidad de sus integrantes absolvió en segunda instancia, de cuatro cargos de difamación e injurias, al periodista Carlos Dogliani", informa "La República" recién el 26 de julio de 2005.

Ahora sería conveniente que la Junta Departamental de Paysandú incoara las acciones pertinentes por el desfalco que sufrió el patrimonio municipal.

La Suprema Corte de Justicia daría una muestra de independencia ante la partidocracia vernácula trasladando a la Jueza adicta al "larrañaguismo" Dolores Sanchez, y que el Ministerio Público por fin tomara nota y sumariara a la Fiscal Graciela Perazza Furlán impidiendo que siga cometiendo más atropellos contra la libertad individual y derechos políticos de los sanduceros, encubriendo los delitos que comete el masón gatopardista Fernando Baccaro, Director de "El Telégrafo" de Paysandú, como lo ha hecho, y que siga persiguiendo penalmente a aquellos que no toleramos las estafas y atropellos del "larrañaguismo" en Paysandú, ni su cohorte apátrida falangista .

 

"Tres Puntos" contra Baccaro

Fernando Baccaro "ojos con intereses extraños", según "Tres Puntos".

En su edición del jueves 04 de agosto de 2005, N° 55 el semanario "Tres Puntos", en su editorial comenta las expresiones del abogado de Dogliani, Dr. Gastón Pesce acerca del monopolio informativo del Diario "El Telégrafo" en Paysandú, concluyendo que "la información que recibe la población no se desenvuelve en un clima de libertad".

"Tres Puntos" refiriéndose a Fernando Baccaro, Director de "El Telégrafo" de Paysandú, afirma que "un geronte casi centenario que cree ser el único profesional de la palabra con derecho a dar visiones o versiones de la realidad, o mejor dicho de su realidad acomodada a los intereses de los mandamases de turno de los cuales ha sido su proverbial vocero".

Recuerda "Tres Puntos" que "El Telégrafo" fue un instrumento decisivo para validar la Dictadura Militar instaurada en el Uruguay en 1973 a la que dejó de apoyar recién en 1982 cuando la apertura democrática era un hecho innegable. Entre 1984 y 1989 fue colorado de Belvisi y Sanguinetti, de 1990 hasta 1995 blanco de Larrañaga y Lacalle, y de 1995 a 2000 del "Guapo" y de Sanguinetti. Por último, en el período "rosadito" volverá a ser oficialista esta vez a través de las administraciones de Lamas y Batlle".

Concluye el editorial que "ha llegado el momento de cambiar. Para hacerlo es imprescindible comenzar a ver la realidad tal cual es, sin necesidad de que ojos con intereses extraños nos expliquen quienes somos, cómo somos, y qué debemos hacer".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Ante denuncia del Intendente Municipal Álvaro Ricardo Lamas Fraschini y del Asesor Letrado de la Intendencia Dr. Martín Etchebarne Parietti, la Fiscal Letrada Departamental Graciela Perazza Furlán -la misma Fiscal que exoneró a Fernando Baccaro del cargo de Difamación presentado por el autor de esta web- solicitó el procesamiento del periodista Carlos Dogliani por el delito de Difamación e Injurias por Ley de Prensa 16.099. La Jueza Dolores Sánchez procesó al periodista generando un escándalo internacional y el repudio de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Obviamente que el Departamento una vez más fue expuesto a la vergüenza internacional debido al manejo autoritario que el líder falangista Jorge Washington Larrañaga Fraga realiza presionando a sus críticos y disidentes, y aún a verdaderos representantes populares, con una justicia adicta, que bien lo exonera a él de responsabilidad, aún si se lesionan gravemente personas, ó se rematan sus casas.

En síntesis, un contribuyente propietario de bienes inmobiliarios por más de medio millón de dólares, fue ejecutado por la Intendencia Municipal de Paysandú por una deuda de más de trescientos mil dólares y a días del remate, el apoderado de la Intendencia, Dr. Martín Etchebarne Parietti, celebra transacción y concede una quita del 90% de la deuda, cobrando sólo el 10%, usando su poder legal.

Este hecho despertó suspicacias de inmediato y en los mentideros políticos se habló de una "colaboración a la campaña política del Intendente" de más de cincuenta mil dólares "por afuera" que había "aportado" el contribuyente para parar el remate. Las cifras variaban, los rumores se superponían y éste ambiente de comentarios infundados las más de las veces, fue tema de un artículo del periodista Carlos Dogliani en "El Regional".

Así lo registró "Brecha":

"Estanciero perdonado, periodista procesado. El recurso del intendente Alvaro Lamas. En agosto de 2002 la Intendencia de Paysandú (IMP) intimó a 16 de sus grandes deudores a que se pusieran al día. Entre ellos el estanciero Luis Rattin, que a la fecha debía 2.960.071 pesos por concepto de contribución inmobiliaria rural, con un atraso que databa desde la segunda cuota de 1990.

Según informó Búsqueda (23-XII-04), un año después de la intimación el abogado asesor de la IMP, Martín Etchabarne "inicia un juicio ejecutivo contra Rattin, pero para ello citó las deudas que mantenía un año antes y no incluyó las cuotas impagas que se había sumado en el año transcurrido. Al día siguiente, la jueza María Isabel Vaccaro trabó embargo sobre la estancia de Rattin a efecto de cubrir la suma de 2.960.071 pesos, a la cual adicionó los costos (gastos del juicio y honorarios profesionales) por un valor estimado en el 80 por ciento de ese monto".

Sin embargo, transcurrido un mes del embargo todo pareció solucionarse cuando Etchebarne y Rattin se presentaron a la justicia y solicitaron que se avalara una "transacción" que habían acordado: el estanciero pagaría 30 mil dólares -unos 900 mil pesos- y la Intendencia lo dejaría libre de deudas, siempre y cuando el acuerdo fuera también homologado por la Junta Departamental y por el ministerio público y fiscal, condiciones que surgen "por imperio de la ley 9.515".

Pero antes de que el cuerpo de ediles se expidiera sobre el asunto se efectuó la transacción y la jueza levantó el embargo y archivó el caso. La sangre parecía no haber llegado al río hasta que en marzo de 2004 el periodista Carlos Dogliani escribió en el poco después desaparecido semanario El Regional: "El intendente Lamas abusa de su poder. Ignora a la Junta Departamental, exige a su departamento jurídico violar la justicia. El caso Rattin promete convertirse en un escándalo de proporciones. Lamas le otorgó una quita del 90 por ciento de su deuda. Pagó 30 mil dólares. Debía 322 mil dólares. Se espera la inmediata renuncia del doctor Martín Etchebarne, operador jurídico de la estafa a los sanduceros".

Ante esto el intendente Alvaro Lamas reaccionó con el inició de un juicio a Carlos Dogliani, por difamación e injurias, y el 14 de diciembre último la jueza Dolores Sánchez proceso al periodista con suspensión condicional de la pena de prisión. p11". Fuente "Brecha".

 

Así fue informado a la Sociedad Interamericana de Prensa en su Reunión de Medio Año en Ciudad de Panamá, Marzo 11-14, Panamá

"El 14 de diciembre, una jueza de Paysandú (380 Km. al noroeste de Montevideo) condenó a cinco meses de prisión a un periodista que denunció al gobierno local por haber aceptado que un estanciero de la zona cancelara una abultada deuda que mantenía con la municipalidad con apenas el 10 por ciento del monto que debía pagar. El periodista, Carlos Dogliani, fue demandado por el intendente (alcalde) de Paysandú, Álvaro Lamas, y una fiscal y una jueza coincidieron en que el reportero merecía una condena de cinco meses de prisión por “cuatro delitos de difamación especialmente agravados en reiteración real”.

El 25 de marzo del 2004, en el semanario "El Regional" de Paysandú, el periodista Dogliani publicó un artículo bajo el título de “Fraude” en el que denunció un presunto “abuso de poder” del intendente Lamas por haber concedido al estanciero Luis Rattin Siemens, quien no pagaba impuestos desde 1990, una quita del 90 por ciento de su deuda para quedar “al día”. Rattin, según el periodista que se apoyó en informes jurídicos, debía 322,000 dólares, pero saldó su deuda con 30,000. Dogliani opinó que esa decisión del intendente supuso una “estafa a los sanduceros” (los habitantes de Paysandú). El Regional volvió a informar y a opinar sobre el caso en sus ediciones del 1º de abril y el 2 de julio. El intendente Lamas y el funcionario de la Intendencia de Paysandú, Martín Etchebarne Parietti, sintieron afectado su honor por las publicaciones de El Regional y demandaron al periodista Dogliani por los delitos de “difamación” e “injurias”, que en las leyes uruguayas se castigan con penas de hasta tres años de prisión.

El 10 de diciembre de 2004, en un juzgado de Paysandú, la fiscal Graciela Perazza Furlán pidió cinco meses de prisión para el periodista. La fiscal admitió que la información publicada por Dogliani se basó en “información pública”, pero entendió en su dictamen que “la presentación” que el periodista hizo de esa información “no fue objetiva” porque “la tiñó con adjetivos calificativos fuertes". Más grave aún, la fiscal marcó hasta dónde puede llegar en Uruguay la libertad de expresión. “Los límites de la libertad de expresión están dados por el interés público, entendido como el interés objetivo o de utilidad social de la información y la verdad, exigiéndose en este caso que la información sea veraz, que responda a una investigación seria que pueda llegar a una certeza razonable de su contenido”, (.. según ella, NdeA.).

Cuatro días después, el 14 de diciembre, la jueza penal Dolores Sánchez acogió la solicitud de la fiscal y condenó al periodista a cinco meses de prisión. La jueza Sánchez fundamentó su decisión afirmando en su sentencia que “la tesis de que el personaje público debe tolerar determinadas críticas por sus actuaciones no es de recibo”. Agregó que “el delito de difamación es uno de los límites de la libertad de expresión”. La jueza escribió en su fallo que “el derecho a expresión no puede llevar consigo el derecho a ofender”.

La magistrada reconoció en su sentencia una serie de “hechos probados” que, básicamente, coinciden con las denuncias del periodista, pero igualmente lo condenó, centrando su análisis en la afectación del honor del intendente. La jueza suspendió “condicionalmente el cumplimiento de la pena”, pero puso al periodista bajo vigilancia policial. La defensa de Dogliani, al apelar el fallo judicial, resaltó que los artículos del periodista “se fundaron en hechos verdaderos” y de “interés público” puesto que aludieron a una “insólita transacción” que operó “en desmedro de los recursos municipales y del principio de igualdad de los contribuyentes ante las cargas públicas”. El periodista apeló la condena y recordó que el intendente Lamas es un funcionario público y argumentó que “indudablemente dañó a la administración en beneficio ajeno”.

El Círculo de Periodistas de Paysandú lamentó el fallo judicial y rechazó “con toda energía la vigencia de la ley que permite enviar a prisión a quienes desde medios de prensa difunden sus ideas”. A su vez, la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) se declaró “en estado de máxima alerta” por una sentencia “que vulnera la protección constitucional” y anunció que si el fallo es confirmado en instancias judiciales superiores, llevará el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La APU expresó su “alarma por la cantidad de condenas a periodistas por el delito de difamación que se tipifican por parte de los juzgados con competencia penal en el interior del país”.

La Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) afirmó en su relatorio anual sobre el estado de la libertad de prensa y el derecho a la información que 2004 fue “uno de los peores años” para la libertad de prensa en el país, después de la finalización de la dictadura militar en 1985.

"Lo cierto es que cada frasco que abría, olía a podrido en Paysandú".

Carta de Carlos Dogliani a "La República"

Publicada 19 de Diciembre de 2004

Juicio Dogliani-Lamas

"Señor Director de "LA REPUBLICA".

Dr. Federico Fasano Mertens

* En primer lugar quiero agradecer la cobertura que vuestro diario ha dado al juicio que me iniciara el intendente de Paysandú.

Como es obvio solamente su diario hasta el momento ha tomado algunas de mis declaraciones posteriores al dictamen de la Justicia, usted, yo y muchos periodistas sabemos por qué es obvio pero no interesa volver a reiteraciones inútiles, tampoco es muy importante esgrimir algún tipo de justificaciones o explicaciones de mi proceder, más inútil todavía puede llegar a ser criticar alguna decisión habiendo un fallo de la Justicia, sin embargo, es importante manifestar algunas razones de por qué se dan este tipo de situaciones y por qué todavía es más fácil procesar a un periodista que investigar sus denuncias. Paysandú, como el resto de los Departamentos del Interior ha sufrido en los últimos años un deterioro de los medios de comunicación que ha impedido en algunos casos por falta de idoneidad y en la mayoría de los casos por manipulación la posibilidad de generar libremente opinión entre los integrantes de sus comunidades.

Es sabido, la impúdica manera de otorgar radios y canales de televisión en el Interior de la República a caudillos locales de partidos tradicionales, es sabida también la inclinación oficialista de la prensa local en cualquier Departamento debido fundamentalmente a su dependencia económica con la Intendencia de turno, por último también se conoce lamentablemente la falta de profesionales de la comunicación lo que atenta claramente contra la posibilidad de entregar a la población material adecuado para convertirla en opinión pública.

Lo que seguramente no conocemos en la Capital y lo tenemos que venir a descubrir trabajando en este medio, es la manipulación grotesca y le diría más que grotesca, impúdica, que ejercen las Intendencias sobre los medios de comunicación. (Obviemos las excepciones por su misma razón). Alguna vez se ha puesto a pensar ¿qué es un intendente? Le ofrezco una respuesta que aunque extraña, es racional.

Es un dictador legal. Controla a su gusto, tal cual un señor feudal, los ingresos de toda una población, manejando a su vez con total libertad la administración de los mismos sin dar explicación de sus actos absolutamente a nadie. Nombra a su gusto una serie de asesores que en general son amigotes del Partido, buenos para nada que terminan siendo encargados de obras o de desarrollo, o de cultura, o de limpieza habiendo sido antes lo que siguen siendo ahora, nada.

¿Y las Juntas Departamentales? Un chiste de la Constitución que coloca 120 amateurs honorarios que de movida saben que el intendente tiene mayoría, por lo que la tarea opositora solo les reclama un poco de pataleo verbal que les dé un cierto protagonismo para que en caso de que en la próxima gane su partido se aseguren un puestito en alguna dependencia de la Comuna reviviendo el círculo de incapacidad y amiguismo ya mencionado.

Ante esto existen dos posibilidades como en el cuento de Landriscina, la primera que el elegido por el pueblo sea un hombre de bien, inteligente y capacitado, con carácter firme y además no muy propenso a pagar favores electorales, la descripción no parece del Uruguay, sin embargo, hay muchos ejemplos de grandes ciudadanos que reconvirtieron sus Departamentos proyectándolos productivamente y mejorando las condiciones de vida de sus habitantes, la segunda, que el ungido dictador sea un inepto, con lo cual el Departamento en cuestión tendrá muy pocas posibilidades de dejar de ser un punto perdido en un generalmente perdido País del mundo.

Muchas veces la ineptitud es peor que la corrupción, porque a un ladrón se le puede investigar, probar y culpar, pero, con un inepto el sufrido pueblo está cinco años condicionado (aunque se le pida la renuncia de todos lados) o condenado a sobrevivir sin cabeza.

Ahí está la imagen ideal, la cabeza, hoy Paysandú es un departamento decapitado, no tiene cabeza, vive erguido por la fuerza del corazón, por los latidos que le imprimen los sufridos sanduceros, como un castigo místico, uno de los pueblos más laboriosos y coquetos ha dejado paso a una villa deprimida, contaminada y pobre. ¿Conoció usted el Paysandú de los años cincuenta o sesenta y hasta setenta?

Por lo menos escuchó hablar, el Uruguay entero envidió durante décadas el impulso de una comarca próspera, habitada por orgullosos hombres y mujeres que supieron darle a nuestro país marcas imborrables de talento. Chajá, el de la medallita, Norteña, Cármica, Azucarlito, Los Iracundos, y tanta cosa más que la lista no terminaría brevemente, nada queda, ni siquiera "el cielo azul que viaja", la ineptitud y la desidia contaminó el Río Uruguay frente a las costas de Paysandú (es el lugar del río más contaminado en toda su extensión).

¿Qué pasó? ¿Lo atacó Bush padre? ¿O el hijo? Ni padre, ni hijo, ni espíritu santo, ineptitud. Llegué a este lugar hace tres años, a cualquier sanducero que le pregunte no le dará vergüenza decir que con mi impronta cambié la manera de hacer periodismo, televisión y radio en este lugar (a veces encaja aquello de que en el país de los ciegos el...)

¿Sabe qué hice?, mi trabajo, investigué y denuncié incontables casos de corrupción en el Hospital Escuela del Litoral, donde logré la dimisión de galenos corruptos que usaban el presupuesto hospitalario para iluminar sus piscinas entre otras cosas, en época del malogrado Lissidini logramos desbaratar gavillas de aduaneros corruptos que hicieron ganancias millonarias usando el puente General Artigas y pusimos al descubierto el impune contrabando que realizan los ómnibus de Copay desde Rivera, mostrándolos en plena faena, no voy a seguir porque parece un currículum para corresponsal en Paraguay.

Lo cierto es que cada frasco que abría, olía a podrido en Paysandú. En determinado momento denuncié la impune contaminación que Azucitrus y Paycueros producían y lógico fue demasiado, la banda de los malos e ineptos no me lo perdonó, es increíble como hicieron funcionar un "sistema" que manipulan a gusto para librarse de piedras en el zapato que puedan herirlos gravemente.

En el día de ayer fui procesado por problemas gramaticales que dañaban el honor del intendente y algún secuaz, parece el colmo de la ineptitud, los que han violado la dignidad y el honor de los habitantes de Paysandú se convierten en denunciantes y quien los delata es denunciado, juzgado y procesado.

Déjeme decirle algo con cierto grado de arrogancia, yo estoy seguro de no haber decapitado Paysandú, ya lo encontré tambaleante y sin rumbo y me rompí el alma por darle una cabeza nueva, no pude y lo lamento, pero, lucharé pacientemente para que los verdugos de tan vergonzosa situación obtengan la justicia que seguramente llegará y que no van a poder arreglar con cinco meses de prisión.

Por último, no pretendo que publique mi carta, el país tal vez necesite de mejores noticias, sépalo, de puño y letra, y úselo como más le convenga, si decide que alguna parte de esta lucha vale la pena, a mí me encontrará al frente, pero, recuerde que estará luchando con ineptos y tal vez... con corruptos. Cordialmente

CARLOS DOGLIANI STARICO".

 

Servidor de Correo Montevideo.com