free web hosting | free website | Business WebSite Hosting | Free Website Submission | shopping cart | php hosting

La página de un americano,  latino, uruguayo,  sanducero,  batllista y libertario  

Publicado Martes 23 de febrero de 1999.

Torturas a un representante popular: persecución policial impune

Paysandú, martes 23 de febrero de 1999.

Señor Ministro del Interior

Dn. Guillermo Stirling.

De mi mayor consideración.

Me dirijo a Usted, en su calidad de Ministro del Interior, por tener un muy grato recuerdo suyo en época de la lucha por las libertades públicas, allá por los años 79/80. Usted quizás no lo recuerde pero una vez bajamos juntos en el ascensor del apartamento que el Dr. Jorge Batlle tenía en Boulevard España. Usted me dijo que era de Rio Negro. Usted y yo habíamos concurrido a una reunión de la 15, en la época en que los partidos políticos luchaban por restablecer la democracia, donde a las reuniones de la 15 iban efectivamente 15, no más. Recuerdo que estaban Sanguinetti, Aguiar, el dueño de casa y Usted, entre otros, y se discutía el papel de la juventud y la renovación en la 15. Es ese mismo apartamento en el que el General Feola le comunicó al Dr. Batlle, a las veintitrés horas del 23 de octubre de 1983 que los militares entregaban el gobierno y el poder, lo que después sería conocido como Pacto del Club Naval, en agosto del año siguiente.

Comienzo con este recuerdo para patentizar mi continuado servicio al Partido, y mi participación en la lucha por las libertades, y por ende, por los derechos humanos.

Creo que es mi deber informar a Usted los hechos acaecidos en la Seccional Primera de Policía de Paysandú y en la Bancada del Partido Colorado de la Junta Departamental de Paysandú, en el entendido que no lo hago para que me defienda ni adopte mi punto de vista, ni inicie procedimiento alguno, sino para que indague a los efectos de enterarnos si aquellas banderas por las que luchamos ondean al viento en signo de nuestro triunfo, ó si por el contrario, todavía no llega la victoria definitiva.

El martes 16 del corriente en horas de la madrugada terminé mi relación con una chica, luego de borrascosas discusiones y mutuas acusaciones de estilo. Estaba tomando cuando discutía con ella: cuando se fué se me vino la noche. En las primeras horas de la mañana del martes aparecí en el Bar del Shopping de Paysandú. Recuerdo haber disparateado ante la muy raleada barra. Eran dos.

Pero en estado grave, porque las penas no se ahogan, salí de allí para alivio de mi vergüenza y de los asistentes que presenciaron, debo decir que con respetuosa distancia y sin intervenir en lo más mínimo, mi caótica y verborragica catarsis.

Al salir del Shopping encamino mis pasos por 19 de Abril y diviso una radiopatrulla. Me inclino y creo reconocer a los agentes e ingreso a la misma por la puerta trasera. Al entrar reconocí a un agente que había ido a mi casa como cinco veces a pedir su reincorporación al servicio, y su padre otras dos veces más, votantes y militantes en esa época de la Lista 2000 que llevaba en las elecciones del 94 al Contador Ricardo Molinelli a la Intendencia y encabezaba el Dr. Didier Bernardoni la lista de Ediles, ocupando y habiendo sido electo yo, titular en tercer lugar, en el inicio de este Gobierno.

Como pude les dije a los agentes que me llevaran a mi casa, que me sentía muy mal, y luego me duermo en el asiento trasero, y no recuerdo nada más hasta despertar acostado boca abajo, a eso de las diez de la mañana, esposado por la espalda en un calabozo con orín y excrementos, todo mojado, descalzo y golpeado principalmente en la cara. Ahora me pregunto, ¿porqué la cara?.

Dicen los agentes, según el Comisario, que me llevaron al Hospital Escuela del Litoral para examen médico y que me desacaté. Yo no recuerdo nada, sé que recobré la conciencia como le acabo de relatar. Tres horas inconsciente. Las esposas estaban tan apretadas que me hacían gritar de dolor. No me podía parar, ni darme vuelta boca arriba. Como a la hora de suplicar que me las quitaran porque ya me estaba saliendo sangre de una muñeca, me condujeron ante un Comisario, (ahí me enteré donde estaba) quien dió la orden para que mi ex-peticionante de favores de reincorporación tuviera la oportunidad de apretarlas aún más y luego sacarlas. Se me caían mechones de pelo, y el Comisario me preguntaba qué tenía yo contra el Instituto Policial.

Esta y otras sucesivas alusiones por el estilo que me hicieron constantemente supongo estaban motivadas por un artículo que escribí, publicado parcialmente por "El Telégrafo" de Paysandú, con motivo de los 50 años de la Declaración de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas en que hacía referencia a "los crímenes sin aclarar en Paysandú" que ya suman, de diez últimos cometidos, creo que la mayoría sin aclaración, especialmente los casos Benewies, Esc. Firpo y el "de la prostituta" como se le denomina.

"¿Porque nos das a nosotros, si somos tradicionales, sos comunista vos?". Vuelta al calabozo "que el caso pasó a Juez por lesiones de los policías". Entre las 10 horas y las 11 reclamé por una llamada, por un abogado, nada. Declaración de los Derechos Humanos, Pacto de San José de Costa Rica y el de San Salvador parece que no se conocen por alguna Policía en Paysandú.

"Callate que ya salís". A las once y quince me llevan a interrogatorio. "Usted miente, ¿como que no se acuerda de haberle pegado a un agente?". Los agentes medían más de 1,8 y eran dos, y yo mido 1,68 y estaba con la cara desfigurada y el agresor era yo, según se me quería hacer declarar. No declaré eso pese a la amenaza. "¿Qué tiene usted contra el Instituto Policial?" pregunta del interrogatorio.

"Sabés que hoy viene el Jefe?"

-¿Cual Jefe?.

-Hierro, ¿como que no sabés?".

-No es mi Jefe", les contesté.

A las doce y treinta del mediodía me devolvieron mis pertenencias y charla "amistosa" con el Comisario. "¿Tiene problemas con la bebida?". Vió mi aspecto, ¿porqué no solicitó examen médico?, ¿porqué no le informó al Juez de mi estado físico? ¿cómo supuso que no tenía lesiones internas?. Ya que una supuesta resistencia mía a un examen médico fué la causante de la tortura con las esposas y anterior paliza hasta dejarme inconsciente porqué no me mandó a un verdadero examen médico?. A los diez minutos me soltaron, compré cigarrillos por el camino y el vendedor se asustó de mi cara y aspecto.

El miércoles 17 la Junta Departamental de Paysandú a las 21 horas me elegiría Vicepresidente Primero en representación del Partido Colorado de Paysandú. En la Bancada del jueves anterior ya habíamos resuelto mi Vicepresidencia por 6 votos a 3. El Belvisismo no me votó, pese a haber votado yo su Vicepresidencia desconoció el acuerdo.

Pero el martes de tarde, ya ocurridos los hechos, me llama el Edil Juan Oberti "quien en gira con el Senador (y ex-consejero de Estado durante la Dictadura Militar) Millor se enteró por periodistas que yo iba a ser procesado por golpear a policías y me retiraba el voto", al cual estaba comprometido porque mi voto había sido el de la diferencia cuando él fué Vicepresidente.

Y aquí viene lo verdaderamente asqueante de todo el asunto, Señor Ministro. La utilización política del incidente: ¿cuál es el delito de quien se sube a un patrullero porque se siente mal y pide, a quien a su vez le pedía favores, que lo llevara a su casa y termina esposado boca abajo en un calabozo lleno de orín, y después presionado sobre actitudes políticas que tengo que asumir porque mis representados así me lo demandan: que en Paysandú se aclaren los crímenes horribles acaecidos últimamente. Yo no tengo nada contra el Instituto Policial pero los crímenes deben aclararse porque el pueblo (dentro de los cuales están también mis representados) les paga el sueldo y quiere el cumplimiento del servicio: asegurar el derecho a la vida, el primero de todos los derechos humanos.

En la reunión de Bancada del mismo miércoles 17 de la elección el Edil Oberti (Millor) reiteró su posición y se postuló sorpresivamente para un nuevo período (¿...?), los tres Ediles de la Lista 1 (Belvisi, ex-Consejero de Estado durante la Dictadura Militar, suspendido del Partido por colaboracionista con la dictadura por seis meses, Usted recordará, si votó como yo lo hice la suspensión) acompañaban la postulación del Edil Oberti. Parecía una sorpresiva lista de Ex-Consejeros de Estado. Con mi voto más los cuatro de la Lista 2000 le renovamos el mandato al Dr. Bernardoni, para evitar el escándalo público de una doble postulación, lo que le quitaría al Partido la Vice Presidencia, y sería sustituido por un integrante del Partido Nacional. A pesar del provisorio acuerdo los Ediles belvisistas igual se retiraron de Sala para no votar al Dr. Bernardoni.

Concurrí a la Sesión con lentes oscuros para evitar el otro gran escándalo, en el cual Usted está implicado en su carácter de Ministro del Interior, el escándalo de que en Paysandú las Vicepresidencias de la Junta Departamental se evitan con una calaboceada con paliza incluida.

Es posible suponer que si no hubiera concurrido a votar ese miércoles a la Bancada, -a 36 horas de la paliza- habría ganado el Vice-Presidente de los Ex-Consejeros de Estado.

No hice ninguna denuncia penal, ni me presenté ante el Juez después de la brutal agresión policial intimidatoria sufrida por un representante popular, porque el tema es político y no penal, y terminarían siendo castigados precisamente aquellos que fueron manipulados contra mí, pero los titiriteros siempre se hubieran escapado, los que manijean a sencillos funcionarios policiales apretándolos contra su único medio de vida, esos, los inimputables, los que utilizaron políticamente esa circunstancia personal, se habrían escapado del Juez, y seguramente se escaparan también de Usted, Sr. Ministro.

Los vecinos de Paysandú, con cuyas mayorías electorales he coincidido siempre, -recordará Usted el Plebiscito de 1996 cuando Paysandú voto que NO a una democracia bonapartista, autoritaria y centralista, que ahora sufro en carne propia, mi adhesión y respaldo al Paro Cívico del 29 de mayo de 1997, las negativas a adherirme a cuando referéndum se inició por parte de sectores del Encuentro Progresista, siempre he coincidido con las mayorías electorales de mi departamento por lo cual mi orgullo es ser un verdadero representante popular, no un político a sueldo.

Los Ediles no tenemos los fueros que tienen los Diputados y los Senadores, pero ¿tan pocos fueros tendremos que se aprovecha una circunstancia estrictamente personal, como una borrachera por un amor perdido, para que las corporaciones ajusten cuentas contra el que disiente y las critica?.

Párrafos arriba le recordaba nuestra lucha, Señor Ministro, y porque le respeto es que le escribo y me atrevo a preguntarle, como humilde panfletero del Partido de aquellos años: ¿quién ganó, Señor Ministro?.

¿Hay garantías para elecciones internas libres en el Partido Colorado en Paysandú?.

Saluda a Usted con respeto y el recuerdo de cuando éramos 15.

Doctor Edison Gustavo Elizondo Viñoly

C.I. 1.442.721-4

Edil Departamental Partido Colorado Paysandú.

Convencional Nacional y Departamental del Partido.

Las torturas denunciadas quedaron impunes.

LOS HOMICIDIOS SIN ACLARAR EN PAYSANDÚ

Los líderes políticos de Paysandú, Larrañaga, Belvisi, Molinelli, Obispo y otros toleraron la persecución antidemocrática contra un representante popular.

. El Jefe de Policía de Paysandú, Dr. Nicolás Podchibiakin fue designado en su cargo por los líderes sangunettistas del Departamento Belvisi y Molinelli. Culpable por omisión de más de ocho homicidios no esclarecidos en el Departamento, fue una persona que desempeñó el cargo con ánimo subversivo antidemocrático protegiendo -no a la ciudadanía y a sus representantes electos- sino a los intereses corporativos de algunos policías de Paysandú que eran probadamente ineptos en la aclaración de una serie contemporánea de homicidios que aterrorizaban a la población. Cuando actué en los límites de mi competencia desató una persecución policial en mi contra, fabricándome dos causas penales falsas y una crónica difamatoria en el diario local "El Telégrafo" acusándome de delitos horrendos. Tanto el Jefe de la Dirección de Investigaciones, Nelson M. Sandro como el mencionado Sub Comisario Aguirre, quien posteriormente se suicidó, levantaron en mi contra cargos gravísimos entre ellos el de proxenetismo, en el Informe 1826 de 15 de marzo de 2000 al Ministro del Interior. Contra denunciados por Difamación y Atentado tanto ellos como sus responsables políticos fueron protegidos con la impunidad fiscal por el régimen, en Presumario P/210/2000 Penal 4º Juez Miguez.

¿Ola Mafiosa? ¿Crímenes con impunidad vendida? Wilson Benewies, Daniel Hernán García, Luis María Firpo Vanuchi, Claudia Alejandra de los Santos, Marcelo Fabián Silva Sosa, Olga Leopoldina Leites, son algunos de los homicidios sin aclarar aún en Paysandú.

¿por quien doblan las campanas?